CD Numancia 0 – Real Madrid Castilla 0 || El mismo partido del Castilla

Finalizado el partido ante el Éibar, decía el periodista Rubén Jiménez -que cubre la información del filial para Marca- que le parecía ver todos los días el mismo partido del Castilla. Sin duda, no se me ocurre mejor forma de describir lo que llevamos viviendo desde hace seis jornadas. Un día de la marmota infernal y desesperante, los mismos errores repetidos en bucle, pocos baluartes que nos separan del desastre total y una constante apatía que se acaba transmitiendo al espectador.

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El guión se lo conocen, y si no, se lo repito: encuentro que el Castilla domina o parece dominar, acercándose a la meta rival sin peligro, o marrando inexplicablemente las pocas ocasiones claras de las que dispone. Equipo rival que hace encogerse el corazón en cada llegada y los milagros de Pacheco -auténtico San Fernando de Valdebebas- salvando, si acaso, un punto que sabe a nada. Éste es el partido de siempre. El partido que nos está llevando al pozo.

Tras los resultados de la parte baja de la tabla -reforzados más tarde con las victorias de Girona y Jaén– llegaba el Castilla a Los Pajaritos con la necesidad de ganar o ganar, sin medias tintas. Convocado de nuevo Medrán con el primer filial -y la posición segura del RMC fuera del descenso hace pensar que ya no se moverá de aquí en lo que resta de temporada-, las bajas de Omar y Raúl de Tomás por sanción y lesión respectivamente configuraba un XI que ya hemos visto en más de una ocasión: Pacheco, Quini, Llorente, Cabrera, Noblejas, Aguza, Torró, José Rodríguez, Jaime Romero, Lucas Vázquez y William José.

La necesidad era extrema, y en los primeros minutos el Castilla mostró su habitual buena actitud inicial. El filial mantenía una razonable posesión del balón, moviéndolo con soltura, aunque pronto se evidenció que el dominio del esférico no se traducía en ocasiones de gol. El peligro del Castilla empezó a llegar, como viene siendo habitual últimamente, a balón parado; a los cinco minutos, tras un saque de falta, remataba fuera William José.

Los madridistas mostraban una disposición extraña, donde José Rodríguez -supuesto mediapunta en este sistema- a veces ocupaba posiciones de punta, y era el único que subía para presionar a los centrales y al portero rival. William José, más errático de lo que se espera de él, deambulaba en segunda línea aportando poco o nada al juego del filial. El Castilla dominaba, pero no veía opción alguna de materializar ese dominio.

En la primera parte se cumplió el guión, donde la única jugada clara de peligro por parte de Castilla -además de las jugadas de estrategia- fue un tiro de José Rodríguez que rechazó Biel. En el minuto 38, el meta numantino se hacía un lío en el área, pero nadie, salvo el propio José, acudió a presionar y aprovechar su error.

La historia no cambió demasiado en la segunda mitad. Tras unos minutos disputados, volvió a asentarse el Castilla sin morder. El Numancia parecía conformarse con ceder el balón, defender y aprovechar los fallos del filial. Y estuvo a punto de hacerlo, en el minuto 56, cuando un jugador local, solo frente a Pacheco, se precipitó mandando alto el que era un gol cantado. Poco después, el único gol del Castilla -y del encuentro- era bien anulado por un clarísimo fuera de juego de José Rodríguez.

[pullquote]Ante la ausencia de gol, empezamos a preguntarnos si no sería recomendable convocar a los delanteros de un RMC que ya no se juega nada.[/pullquote]

A falta de veinte minutos del final, Díaz empezó su carrusel de cambios en un inútil intento de inyectar algo de sangre en un equipo sin alma. Un de nuevo -y van…- intrascendente pero voluntarioso José Rodríguez salió del campo para dejar su sitio a Rubén Sobrino, que durante unos minutos lo intentó para acabar diluyéndose en la apatía en la que navegaba el resto del equipo. El delantero canterano ha tenido varias oportunidades para reivindicarse sin éxito; es momento de preguntarse si, ante la ausencia de Raúl de Tomás, no sería mejor que Díaz apostase por dar más continuidad al casi desconocido Pablo Felipe, o tirar de los delanteros del Real Madrid C, a los que al menos no les faltará motivación.

Motivación es precisamente lo que nunca le falta a Lucas Vázquez, que dispuso de un buen tiro que mandó alto. Salvando la obviedad de la portería, el equipo actualmente vive de sus ganas, de la seriedad de Llorente, del pundonor de Quini -increíble lo de este chico- y la garra de Aguza. También hay que destacar el buen partido de Lucas Torró, que consiguió que no se echara en falta a Omar -y eso es decir mucho-. El Castilla defendía de forma sólida pero carecía de ideas, y el único hombre que parece aportar algo de imaginación en ataque, Burgui, permaneció inexplicablemente en el banquillo hasta el último cuarto de hora.

[pullquote]Inexplicable las habitual suplencia de Burgui, el único jugador que puede aportar ideas nuevas en ataque. [/pullquote]

Un disparo que atrapó en dos tiempos Biel -y cuyo rechace Sobrino no llegó a alcanzar- fue contestado con una ocasión clarísima de los locales en las que intervino Pacheco con otro milagro en forma de doble parada. Díaz cambió a Medrán por William José, no sabemos si para consolidar el punto o para ir a por la victoria -con la actuación de hoy de nuestro delantero, ambas opciones son posibles- justo cuando se cumplía el minuto 90. Álvaro Medrán, seguramente el jugador con más talento que podría alinear el filial, apenas dispuso de una ocasión para tocarla. El árbitro no dejó sacar al Castilla el último córner del encuentro cuando aún no se habían cumplido los tres minutos de añadido, y el marcador nos retrotrajo, efectivamente, al mismo partido de siempre.

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Llegado a este punto de la temporada a nadie le gustaría estar en el pellejo de Manolo Díaz. Su Castilla, que rozó la machada consiguiendo lo más difícil, naufraga preocupantemente en partidos que a priori deberían ser asequibles y donde lo que se evidencia, por mucho que nos pese, es una tremenda abulia que nunca formó parte de la idiosincrasia de este equipo. Sólo pocos jugadores -los ya mencionados- parecen dispuestos a dar un pase al frente por la permanencia. Díaz debe sacar a la luz todas sus dotes de motivador para mostrar a sus discípulos que, aunque muchos de ellos estén de paso, el descenso sería un golpe terrible. Nos quedan cada vez menos finales, y el próximo partido, frente a Jaén en casa, suena a eliminatoria a vida o muerte.

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