Canteranos en el primer equipo

Una de las novedades de esta temporada fue la subida definitiva de varios jugadores del Castilla al primer equipo del Real Madrid; un ascenso que, unido al regreso triunfante de Dani Carvajal tras su Erasmus en Alemania, nos dejaba una cuota de canteranos en la primera plantilla bastante superior a la de años anteriores. Observando la actual plantilla del Real Madrid nos encontramos nada más y nada menos que con 9 jugadores que han militado en el primer filial blanco: Casillas, Jesús Fernández, Diego López, Arbeloa, Carvajal, Nacho, Casemiro, Morata y Jesé Rodríguez. Seis de ellos subieron de forma definitiva -Jesús, Nacho y Morata tenían el año pasado ficha en el Castilla- durante este verano.

129_375_FLORENTINO-CANTERANOS_5AM0940Thumb,8

Lo avisábamos en nuestro artículo Ponerlos a jugar; de nada servía inyectar tanta sangre joven en el equipo -en el artículo también hablábamos de las incorporaciones de los sub21 Isco e Illarramendi- si a la hora de la verdad el entrenador no contaba con ellos.

En principio, las intenciones de Ancelotti parecían favorecer la integración de los recién llegados, en una pretemporada donde Jesé, Morata o Casemiro dispusieron de minutos para reivindicarse. Pero, ¿cuál es la situación en estos momentos, pasado el ecuador de la temporada y encarando el tramo más difícil? En este artículo haremos un repaso a todos los ascendidos y veremos cuál ha sido la participación real de los canteranos en el primer equipo.

Jesús Fernández

Mención anecdótica, puesto que el cancerbero cuya seguridad contribuyó a llevar y mantener al Real Madrid Castilla a las mieles de la Segunda División ha dispuesto de la friolera de 0 minutos entre las tres competiciones. Algo perfectamente lógico si se tiene en cuenta que por delante de él están nada más y nada menos que Diego López como portero de Liga e Iker Casillas como guardameta de Champions y Copa del Rey.

Personalmente nunca he entendido la necesidad de que el primer equipo cuente con un tercer portero que languidezca sin jugar un solo minuto, cuando en casos extremos siempre se puede tirar de alguno de los cancerberos del filial para completar convocatoria. Jesús es sólo una víctima más de esta costumbre del Real Madrid, una auténtica pena teniendo en cuenta que estamos hablando de un jugador muy completo, pero también joven y con bastante recorrido por delante.

En la misma situación que Jesús, su compañero Tomás Mejías prefirió abandonar este invierno la disciplina blanca rumbo al Middlesborough dirigido por Aitor Karanka. Suponemos que en un futuro próximo, salvo bajas inesperadas en el primer equipo, el madrileño también buscará una salida que le permita seguir creciendo.

Dani Carvajal

El lateral derecho de Leganés volvía al Real Madrid tras su grandísima temporada en la Bundesliga con el difícil reto de disputarle el puesto a un jugador como Álvaro Arbeloa. A estas alturas, podemos asegurar que ha superado el desafío, y con creces.

Satellite (2)

Dani Carvajal ha jugado 26 partidos (20 de liga, 3 de Champions y 3 de Copa del Rey) y sido titular en 21 de ellos. Ha dado dos asistencias (una más que Arbeloa), pero su aportación al equipo no se puede medir simplemente en números.

Ancelotti ha optado por alternarle con Álvaro (que a veces ha jugado en el lateral izquierdo por las lesiones de Marcelo y Coentrao), opción que le ha permitido ir incrementando paulatinamente el peso de Dani Carvajal en el equipo. Así, Carva ha tenido tiempo de aclimatarse a una nueva liga, de mejorar en facetas defensivas y de adquirir esa importancia que ya tenía cuando jugaba en el Real Madrid Castilla.

Actualmente, Dani Carvajal es, sin lugar a dudas, el mejor lateral derecho del equipo. Si en Champions frente al Schalke ya demostró que no le temblaba el pulso, lo ocurrido en el derbi frente al Atlético de Madrid terminó de dejar claro la enorme aportación que puede realizar al juego del Real Madrid. Su impresionante despliegue físico, su vocación ofensiva y su mejora en faceta defensiva aseguran que –sin desmerecer a Arbeloa, cuya titularidad puede ser interesante en ciertos partidos de menor lustre- estamos ante el que debería ser el lateral derecho titular del Real Madrid. Y para los futuros diez años.

Nacho Fernández

El caso de Nacho Fernández, ex capitán del Castilla y uno de los centrales más seguros que ha visto el Di Stéfano, es extremadamente curioso. Con 12 partidos jugados (6 en Liga, 2 en Champions y 4 en Copa), 7 de ellos como titular, creo que no hay absolutamente nadie que pueda negar que Nacho, siempre que ha salido al terreno de juego, ha cumplido como es su estilo: con sobriedad y corrección, a veces para sorpresa de propios y ajenos. Y sin embargo, a pesar de sus buenas actuaciones, siempre es el primer defensa en ser relegado a la grada cuando la enfermería se vacía.

En el primer tramo de la temporada, la larga lesión de Varane y las frecuentes molestias y recaídas de Marcelo y Coentrao le hicieron un hueco en el equipo. Fue titular dos veces en septiembre, y a final de año también tuvo una participación reseñable en el equipo, llegando a ser puntuado con un 8.18 por la web de estadísticas WhoScored en la victoria 0–2 frente al Copenhague. Y sin embargo, como ya hemos comentado, en cuanto Ancelotti ha dispuesto de toda la plantilla en condiciones óptimas, ni la falta de profesionalidad de Fabio Coentrao, ni los bajos estados de forma y concentración atravesados en momentos puntuales por Pepe y Sergio Ramos, ni el hecho de que Varane acabara de salir de una lesión difícil tras meses sin jugar impidió que Nacho acabara en la grada.

Un injusto premio para un futbolista que siempre se ha caracterizado por ser un jugador de equipo en toda regla: solidario, sacrificado, polivalente y discreto. Pero para Nacho Fernández, o eso parece, no existe meritocracia que valga. 

Casemiro

El caso de Casemiro es muy parecido al de Nacho. Considerado como una de las revelaciones de la pretemporada -se llegó incluso a hablar, pecando de excesivo optimismo, de que pudiera disputar el puesto de tú a tú con Illarramendi- el inicio de la liga devolvió las aguas a su cauce y relegó al brasileño a un papel absolutamente residual. Sus números son paupérrimos: 12 partidos jugados, sólo 3 de ellos como titular. El sobrepoblamiento en el centro del campo le condenó a la grada durante el primer tramo de la temporada; aunque la lesión de Khedira no sólo frenó una posible cesión -se hablaba de la Real Sociedad- sino que pareció darle alguna oportunidad, esa posibilidad también se ha diluido a medida que se imponía un estilo de juego donde Illarra actúa como suplente de Alonso en un doble pivote con Modric y Casemiro, sencillamente, no tiene sitio.

Actualmente el futuro del mediocentro brasileño es una incógnita. La renovación de Xabi Alonso, la confianza en Illarramendi, el buen momento que pasa Modric y los más que fundados rumores que relacionan a Gündogan con el Real Madrid parecen dejarle sin hueco en el equipo. Habrá que esperar a la temporada que viene para ver qué ocurre con este jugador al que, recordémoslo, se fichó única y exclusivamente para que acabara formando parte de la primera plantilla del Real Madrid

Álvaro Morata

Extraña la temporada del delantero madridista, en la que podemos distinguir dos etapas que pivotan en torno a dos momentos clave: la mala racha atravesada por Karim Benzema en torno a octubre del año pasado, y la incontestable explosión de Jesé Rodríguez a inicios de 2014.

BeSH8WCIUAAR3yB.jpg-large

En pretemporada, Morata se perfilaba como el delantero centro sustituto del equipo. La confianza que Mou le había otorgado el año anterior y sus buenas actuaciones con el Castilla parecían, al fin, desterrado esa ansiedad que acompaña al delantero canterano desde siempre, esa obsesión por marcar que a veces le pierde. Un proverbial mal fario de cara a puerta que hace que se olviden sus grandes aportaciones al juego del equipo.

Como es lógico, empezó la campaña como sustituto de Benzema, pero el irregular inicio del francés fue creando, poco a poco, cierto runrún en torno a Morata, que cada vez que salía al campo se mostraba muy motivado y participativo. A veces incluso decisivo, como sucedió en octubre frente al Levante, donde repitió la gesta del año pasado -salir y marcar, encarrilando un encuentro hasta entonces perdido-. Al partido siguiente, una inoportuna lesión de Karim le otorgaba la titularidad frente al Málaga: aquel día no marcó, pero salió ovacionado del Bernabéu tras un partido soberbio en el que sólo le faltó el gol.

La paradoja de Morata es que incluso sus buenas actuaciones sirven a sus críticos para desacreditarle. Probablemente no habrá habido en los últimos años en el Real Madrid un canterano más discreto, trabajador y callado que él -suele repetir que el mejor consejo que le dio su padre es “ver, oír y callar”-. Y sin embargo, ya sea por su nacionalidad española o por su condición de canterano, Morata ha sido utilizado de arma arrojadiza en varias ocasiones. El contraste entre el buen momento que vivía Álvaro y el mal estado de forma de Benzema hizo que los críticos del francés se hicieran moratistas de la noche a la mañana. Y que un buen número de admiradores del francés se negaran de pleno a reconocer ni uno solo de los méritos del canterano. Se perdió completamente la objetividad con Morata, si es que alguna vez la hubo. Se pasó del todo a la nada, del blanco al gris.

En cuanto Benzema recuperó el tono y la confianza, Morata volvió lógicamente a su papel de revulsivo. Pero, para su desgracia, otro hombre empezaba a surgir para reclamar ese rol: Jesé Rodríguez. Y aunque lo cierto es que para Ancelotti no juegan en la misma posición -Morata es delantero centro puro mientras que Jesé suele competir con Bale-, dejar de ser uno de los cambios fijos le minó de una forma palpable. Llegó a Navidad sin apenas minutos y con un bloqueo mental notable, pero Carlo no quiso aceptar ninguna oferta, ni él -según sus propias palabras- pidió la salida.

La triste realidad es que un canterano que jamás tuvo una palabra más alta que otra ha sido olvidado ya por los entendidos que le pedían sólo para desprestigiar a Benzema, pero tiene que sufrir críticas feroces cada vez que sale al campo y se deja el alma. Se están leyendo muchas tonterías sobre Morata, sobre todo por parte de gente que apenas le ha visto jugar en su vida. Cualquiera que haya visto jugar a Álvaro Morata en el Real Madrid Castilla sabe que no le falta técnica cara a puerta, ni olfato de gol (a los dudosos les emplazo a ver cualquier recopilación de sus goles); cualquiera que le haya conocido por más de un par de años sabe que su principal problema es la falta de confianza y una debilidad mental que le pasa factura en cuanto se obsesiona con marcar.

Morata necesita jugar más minutos para recuperar la confianza -de los últimos cuatro partidos que ha jugado, sólo en uno lo ha hecho por más de 10 minutos; 17, exactamente-, y la realidad es que ahora mismo nada le sentaría mejor que una cesión o una venta con recompra. Así podría probarse a sí mismo, sacudirse sus bloqueos mentales y demostrar al fin si puede ser o no delantero para el Real Madrid.

Por cierto: el jugador que no sabe marcar goles es actualmente el 2º máximo goleador de la Selección sub21. Una muestra más de que, con continuidad, Morata es capaz de grandes cosas.

Jesé Rodríguez

No voy a recurrir al tópico fácil y mencionar la famosa frase de Camacho sobre tirar la puerta para definir la temporada de Jesé. Sencillamente, porque Jesé no ha tirado la puerta: la ha hecho trizas.

Satellite

Ha jugado 25 partidos entre las tres competiciones, aunque sólo 9 de ellos como titular. Aun así, ha marcado 4 goles en Liga y 3 de Copa del Rey. Números que cobran aún más fuerza si contemplamos algunos de los escenarios en los que ha marcado: Camp Nou, Mestalla y Nuevo San Mamés en Liga; asegurando la eliminatoria de Copa con el 1-0 frente al Espanyol en el Bernabéu, y en el mismo campo frente al Atlético de Madrid en semifinales de Copa del Rey. Encuentros de enjundia donde Jesé Rodríguez cumplió con creces.

Realmente la explosión de Jesé no puede sorprender a nadie que le haya visto jugar con el Castilla. Ya desde cadetes existía una fe absoluta por el extremo grancanario, cuya brutal proyección sólo se veía frenada por algunas actitudes reprochables dentro del campo. En cuanto aprendió a controlar su temperamento -la mano de Alberto Toril durante su etapa en el Castilla ha contribuido mucho a conseguirlo-, sólo era cuestión de tiempo que Jesé se convirtiera en el jugador imparable que ya se vislumbraba. La perla en bruto que maravillaba en cadetes y juveniles ahora es un jugador maduro, responsable -su joven paternidad también ha ayudado- y sobre todo sacrificado en pos del bien del equipo.

Los problemas físicos de Bale le ayudaron a conseguir una titularidad que hacía tiempo que venía pidiendo a base de goles; sin embargo, la vuelta del galés parece haberle devuelto de nuevo al banquillo. Pero no hay prisa para Jesé. Su enorme fe en sí mismo y su rocosa fortaleza mental -ésa es, salvando las distancias respecto a físico y estilo de juego, su principal diferencia respecto a Morata- nos hace poner la mano en el fuego a que, tarde o temprano, lo conseguirá.

Jesé siempre ha sido nombrado como la principal promesa de futuro de La Fábrica. A día de hoy, podemos afirmar que Jesé ya no es futuro, sino presente. Y que ha venido a quedarse.

Imágenes: Realmadrid.com

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Primer equipo y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s