El milagro de Díaz: las claves de la resurrección del Castilla

Cuando Alberto Toril fue destituido tras el sangrante 6-0 frente al Éibar, en el post que le dedicamos ya advertíamos que Manuel Díaz, el hasta entonces entrenador del Real Madrid C, era sencillamente el mejor sustituto posible: conocía la casa, conocía a los chicos, y conocía lo duro que es encontrar el equilibrio entre formación y competición. Era la persona idónea para corregir los defectos del equipo siguiendo la línea de continuidad. Y sin embargo, siendo francos, hemos de reconocer que no esperábamos esta asombrosa reacción. Que más de un mes después, los números del Castilla de Díaz fueran tan apabullantes.

Cinco jornadas, cuatro victorias y un empate. Trece de quince puntos posibles, nueve goles anotados y sólo tres encajados. El Castilla ha pasado de ser colista, hundido a fondo en el último puesto, a ceder ese dudoso honor al Deportivo Alavés y colocarse a dos puntos de la salvación. Analizamos cómo se ha producido esa resurrección: las claves del milagro de Díaz.

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1. Su bagaje como entrenador del Real Madrid C

Y es que Díaz no es precisamente un recién llegado al mundo del fútbol. Ha dirigido al Real Madrid C varias temporadas, y lo ha hecho amoldándose perfectamente a las particulares exigencias de un segundo filial. Aunque no ha entrenado en Segunda, Díaz sabe lo que es intentar competir en una categoría muy dura dirigiendo a un equipo muy joven. La temporada pasada, donde consiguió una quinta posición en el debut en 2ªB, es un gran ejemplo de ello. Integró a los nuevos fichajes, hizo explotar a algunos de los futbolistas de la casa, y minimizó el tiempo de adaptación a la nueva categoría, consiguiendo que el C firmara la mejor temporada de su historia.

Al llegar al Real Madrid Castilla, se ha encontrado, por tanto, con una situación que ya conoce: un equipo joven, jugadores inexpertos, división dura y falta de adaptación. Situación que –lo está demostrando- sabe cómo solventar.

2. La solidez defensiva como base de un esquema

Como comentamos en el análisis que le dedicamos, la base inamovible del método Díaz es aprender a defender. Y como su cometido durante años ha sido ayudar a jugadores juveniles a adaptarse a las exigencias de Tercera o 2ªB, es una faceta que domina a la perfección.

Es sintomático que, tras la goleada que supuso la destitución de Toril, el Castilla se estrenara con su nuevo entrenador dejando la portería a 0. Conseguiría también la proeza de no encajar ningún gol en su siguiente partido fuera de casa, contra un Real Jaén que precisamente cuenta en sus filas con uno de los delanteros revelación de la temporada, Jona. En sus dos primeros partidos ya pudimos ver detalles que dan testimonio de su intervención: solidaridad a la hora de defender, apoyo en las coberturas y velocidad en los repliegues. A partir de la portería a cero, el Castilla empezó a soñar.

3. Continuidad en la alineación

Lo curioso es que, si bien muchos esperábamos que Díaz incluyese algunos cambios en su XI tipo, éste no ha variado demasiado con respecto al que alineaba Toril. Jugadores “apartados” como Pulido o Rozzi lo siguen estando; otros como Sobrino y Aguza sí han tenido algunos minutos bajo la batuta de su antiguo entrenador en el C, pero con una aportación más o menos testimonial. Cristian Benavente, que entre convocatorias de Perú y lesiones no pudo contar demasiado para Toril, tampoco lo ha hecho para Díaz.

Pero los pequeños cambios que ha introducido han sido muy sintomáticos. Así, Derik Osede ha vuelto completamente al equipo tras recuperarse de sus lesiones, convirtiéndose junto a Cabrera en la pareja de centrales titular. El madrileño, a quien Díaz ha entrenado y conoce bien, ha contribuido a la solidez defensiva ya mencionada, e incluso ha recibido como merecido premio una convocatoria con el Real Madrid. Y con esta línea de cuatro, Quini/Llorente, Derik, Cabrera y Noblejas -Casado aún no parece estar lo suficientemente recuperado; habrá que ver qué decisión toma Díaz llegado el momento de devolver al capitán del Castilla a una convocatoria- la defensa del equipo ha encontrado al fin la estabilidad.

4. Conocimiento y confianza

Un detalle clave a la hora de valorar el impacto de la llegada de Díaz al Castilla es que, como entrenador del C, ya formó a varios de sus jugadores. Así, Pacheco, Yáñez, Derik, Llorente, Noblejas, Omar, Aguza, Burgui, Belima, Sobrino y Raúl De Tomás militaron una o varias temporadas en el Real Madrid C antes de producirse su ascenso al Castilla. Un grupo en el que encontramos a siete jugadores que son habituales titulares con el primer filial y a los que, paradójicamente, Díaz conoce mucho mejor de lo que probablemente llegó a conocerlos Toril, que estuvo menos de seis meses con ellos.

Esta relación parece haber sido clave en el caso de jugadores como Raúl de Tomás, que ha encontrado la motivación trabajando a las órdenes del nuevo técnico del Castilla. También se ha visto un salto de calidad en chicos como Derik o Javi García-Noblejas, de los que Díaz, sin duda, sabe sacar lo mejor.

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5. El trabajo de Alberto Toril

Porque, sí: el buen momento que atraviesa el Castilla no debería ser visto como una ruptura, como una solución-milagro encontrada de la nada, sino como la continuación, y materialización, del trabajo del antiguo cuerpo técnico. A lo largo del inicio de la temporada -y recordémoslo de nuevo, gracias a la pobre pretemporada- se vio, a pesar de las derrotas, que el Castilla tomaba una línea ascendente a medida que se iban acoplando los nuevos jugadores, y se perfilaba un XI titular. Aunque se consiguieron algunas victorias, fue un trabajo que no llegó a dar resultado debido a la baja moral del equipo, pero que estaba ahí cuando llegó el nuevo cuerpo técnico a coger las riendas.  Y que explotó, definitivamente, con la reacción que siempre supone la llegada de un otro entrenador.

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Una prueba de esto es que -al contrario que cuando Toril se hizo cargo del Castilla de Menéndez- apenas, como hemos comentado, se han visto grandes cambios en el XI; tampoco en el banquillo de suplentes o la grada de descartados.

Podemos concluir en que José Manuel Díaz ha tomado el trabajo dejado por Alberto Toril –él mismo lo ha reconocido un par de veces en rueda de prensa- y, aportando su toque personal, su particular forma de entender lo que debe ser un filial, ha conseguido al fin esa reacción que acabe con la endeblez defensiva y la sequía goleadora.

El Castilla terminó 2013 en situación de descenso, pero con cada vez más posibilidades de salir pronto de las últimas posiciones y lograr la gesta de la salvación una temporada más. Honremos, pues, a don José Manuel Díaz: el hombre que ha hecho posible el milagro.

 Imágenes: Realmadrid.com, Vaulner

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