Álex Fernández o cómo no llevar la salida de un jugador

Hay veces que se nos olvida a los que seguimos a la cantera que el fútbol, incluso en categorías inferiores, sigue siendo un negocio. Que no sólo los méritos deportivos, o los planteamientos del entrenador, hacen que un jugador siga o continúe. Sino que estos pueden decidir, al ver que no podrán seguir escalando hacia arriba, buscar en otro lado, o, simplemente, no llegan a un acuerdo entre lo que desea el jugador y el club. Que el querer formar parte de un proyecto no es suficiente, lo mismo que no lo es a veces en el primer equipo.

Todos los filiales cargan con el hándicap de verse siempre envueltos en una tremenda renovación, en la que sus jugadores, si tienen suerte, subirán a cubrir bajas del primer equipo, y si no, echarán a volar dispuestos a seguir creciendo profesionalmente en otro lado. Esto ha pasado y pasará siempre y, no hace falta irse muy lejos, el año pasado por estas fechas despedíamos a Carvajal, rumbo a la Budesliga, y Juanfran decidió no renovar por considerar que su época en el Castilla tocaba a su fin.

DSC_0057 [pullquote]Que un jugador decida emprender el vuelo a otro sitio no es extraño en un filial. Que el club decida castigarle a la grada por no aceptar una renovación es lo que peor sabor de boca deja, pareciendo irrespetuoso hacia jugador y equipo al que pertenece.[/pullquote]El caso de Álex no es extraño en ese sentido, pero sí es sangrante la forma en que se ha llevado. Que un jugador se niegue a una renovación a largo plazo –los rumores hablaban de cuatro años- puede gustar más o menos,  y el club está en su pleno derecho de decidir aceptar la contrapropuesta del jugador o no. Que el club decida olvidar toda muestra de tacto, y más con un jugador en el que lleva invertido tanto tiempo y dinero, dándole como respuesta apartarle del equipo, primando la apuesta de no dejarle jugar hasta que llegara enero, momento en que podría negociar libremente, frente a las necesidades del equipo parece una mala manera de llevar las cosas. No sólo porque el Castilla se encuentra de repente con un centro del campo muy joven e inexperto (parece necesario volver a incidir en la idea de que el objetivo de este equipo vuelve a ser la permanencia y una mezcla de experiencia y juventud la forma de llevarlo a cabo), si no porque ningún jugador merece pasar así sus últimos meses en un equipo y menos en el club en que se ha criado. Porque el tratar con respeto a nuestros jugadores también debería hacerse con aquellos que no han llegado al primer equipo, porque se han dejado la piel y las ilusiones defendiendo a su club.

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[pullquote]El perjudicado de esta situación no es sólo Álex, si no un Castilla que contaba con él para tener experiencia en el mediocentro, dejando como titulares a José y Omar que apenas han jugado o entrenado juntos.[/pullquote]
Y porque además no es sólo el jugador el perjudicado, sino el equipo al que pertenece y en principio contaba con él. Esta es la situación en que nos hemos encontrado a principio de temporada: un mediocentro que llega a la primera jornada sin haber casi jugado juntos. José Rodríguez militó el año pasado en Segunda, Omar en 2ºB y en los últimos partidos en que ya se daba por hecho en que el mediocentro titular Mosquera-Casemiro no seguiría en el Castilla fueron José y Álex los que recogieron el testigo. Parecía en principio, y sigue pareciendo, necesario haber dejado un mediocentro que pudiera ir teniendo rodaje, mezclando dos personas que ya han jugado juntas con ir dando minutos a Omar y algún otro jugador del C, al igual que se hizo con Derik en defensa como sustituto de Nacho. El exilio forzoso de Álex a la grada, empezada la pretemporada, nos dejaba aún más con un mediocentro bisoño, con otra pieza más que necesita rodar y encajarse en un equipo, que como se vio contra el Sporting o el Alcorcón, peca de inocencia e inexperiencia en muchas líneas.

Hoy, tras una semana de rumores llega la confirmación oficial de que Álex ha fichado por el Espanyol por cuatro temporadas. Los rumores hablaban de que el alcalaíno se va una opción de recompra por 5 millones durante esos cuatro años. A cambio, llegó cedido Cristian Gómez el cuál ya debutó contra el Alcorcón con el número 8 que antes llevaba Álex,  para suplir la necesaria experiencia que nos hace falta en el mediocentro, reforzando la línea. Esperemos que salga bien, que no se tenga que lamentar cómo se ha llevado esta situación y que Álex, tenga la posibilidad de seguir creciendo como jugador y persona, esta vez jugando en Primera.

Con esto despedimos al último de esos cuatro juveniles a los que Toril dio las riendas del Castilla; de ese once titular que volvió a ilusionarlos queda ya Casado, guardián del brazalete que en principio debía haber compartido con Álex. Con ello podemos decir que la era de ese Castilla, el que muchos recordaremos como el de Toril, se ha acabado. Queda ahora la esperanza de que no tengamos que pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero el Castilla tiene un duro reto ante sí.

Imágenes: vaulner.

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