Visiones de Segunda: Contra viento y marea

Vaya por delante, antes de empezar a desarrollar cualquiera de los puntos de los que trata este artículo, que la última intención del mismo es el victimismo. El fútbol es como es, la competición y todos los aspectos que la rodean son los que cualquiera –jugador, entrenador o aficionado- ya conoce, y poco o nada conseguiremos quejándonos.

Así pues, no es objetivo de este artículo elevar una queja, si no plantear en justa perspectiva las dificultades, las injusticias, los juicios de valor erróneos y, en definitiva, los palos en la rueda que a lo largo de esta primera temporada en Segunda ha sufrido el Castilla de Toril.

CastillaMurcia_32Cualquier aficionado que haya seguido con un mínimo de atención la trayectoria de este Castilla habrá sido consciente de las fluctuaciones del equipo a lo largo de los meses. Haciendo hincapié en los aspectos formativos y competitivos –a la postre, los únicos relevantes-, es de tener muy en cuenta los objetivos que finalmente ha alcanzado el equipo cuando muchos factores se han alineado en su contra. No sólo es importante conocer que se ha llegado, si no los obstáculos superados hasta llegar a dicho objetivo.

Los siguientes son algunos de los más destacados.

Una planificación inexistente: cómo no hacer las cosas.

Cuando, al final de la temporada pasada, los aficionados suspiramos aliviados al pensar que un ascenso de categoría garantizaba la continuidad de muchos jugadores y el mantenimiento del bloque –a priori, fundamental a la hora de no sufrir un efecto rebote en Segunda-, no sabíamos lo muy equivocados que estábamos.

Primero llegaron las salidas: Joselu (máximo goleador del Castilla del ascenso) y, sorprendentemente, también Carvajal (máximo asistente y uno de los pilares del equipo) elegían la Bundesliga (Hoffenheim y Leverkusen, respectivamente) frente a la Liga Adelante. Después, serían las ausencias de Morata y Nacho las que afectarían al Castilla, pasando a formar parte del primer equipo con una relevancia mayor de la esperada y una disponibilidad muy reducida para el filial.

[pullquote]Estas cuatro ausencias suponían un duro mazazo al bloque: el Castilla perdía de golpe a sus dos delanteros y a sus dos mejores defensas, dejando un Castilla inestable y mermado.[/pullquote]Estas cuatro ausencias suponían un duro mazazo al bloque: el Castilla perdía de golpe a sus dos delanteros y a sus dos mejores defensas, dejando un Castilla inestable y mermado. Aun así, estos cambios no deberían haber supuesto una alteración tan grande en un equipo filial acostumbrado a una altísima rotación en sus filas; más teniendo en cuenta que las subidas de Nacho y Morata se planificaron desde dentro del mismo club, que la marcha de Carvajal se produjo a principios de verano o que la marcha de Joselu se conocía desde muchas semanas antes del comienzo de la Liga.

La estructura de La Fábrica tuvo semanas para planificar una estrategia que contrarrestase dichas salidas, que reforzase esos puntos clave que sabía que quedarían mermados cuando más expuesto estaría el equipo, ante una nueva categoría.

Sin embargo,  y en un flagrante ejemplo más de lo que ya parece una costumbre en la estructura de fútbol base del Real Madrid, se cubrió con parches y fichajes de última hora los huecos en el XI que estas marchas dejaban, construyendo sobre alfileres una plantilla en el año en que más refinada y optimizada debía estar.

CastillaLugo_02Como resultado de esta planificación, el Castilla se configuró a base de fichajes de última hora en el mejor de los casos, y confianza en aquellos que habían sido suplentes en Segunda B, en el peor. El equipo comenzó la temporada  con cesiones de última hora (como Fabinho o Jota), suplentes aupados a la titularidad por las necesidades inmediatas (Cheryshev, Óscar Plano) y sin ningún fichaje clave ni para la delantera ni para la defensa.[pullquote]Como resultado de esta planificación, el Castilla se configuró a base de fichajes de última hora en el mejor de los casos, y confianza en aquellos que habían sido suplentes en Segunda B, en el peor.[/pullquote]

Como resultado de esta planificación, el equipo debió hacer un esfuerzo extra para habituarse a las necesidades que una competición como Segunda exigía: unos tuvieron que cambiar radicalmente su rol –Jesé pasó a convertirse en referencia de ataque, Juanfran tuvo que bajar al lateral mientras el nuevo fichaje se adaptaba-, otros tuvieron que aumentar su nivel de exigencia –con resultados dispares, como ejemplificarían los casos de Cheryshev y Óscar Plano-, y Morata y Nacho –que ganaban peso poco a poco en el primer equipo- se vieron obligados a cabalgar entre los dos equipos, bajando bajo circunstancias extraordinarias para apagar los fuegos del Castilla.

A mitad de la temporada, la situación se hizo insostenible. Las deficiencias en la defensa eran notables –el Castilla era el equipo más goleado-, la ausencia de gol palpable –el Castilla había pasado de jugar con dos delanteros a hacerlo con uno o con un falso 9- y Toril llegó a pedir, públicamente, fichajes para la defensa y la delantera en vista de que Morata y Nacho estaban más arriba que en el filial.

¿La respuesta? El fichaje de un centrocampista a prueba –Casemiro fue cedido al Castilla en concepto de “prueba”, siendo el objetivo último su fichaje por el primer equipo si el jugador respondía en Segunda- y seguir dependiendo de Nacho y Morata siempre que Mourinho no contase con ellos.

CastillaCordoba_06El equipo consiguió reponerse a estas deficiencias. Poco a poco, Toril moldeó a Fabinho hasta convertirle en un lateral perfectamente adaptado al sistema de juego del Castilla, Iván y Mateos consiguieron conjuntarse hasta formar un centro de la defensa aceptable, Jesé y Cheryshev vivieron su explosión como jugadores y goleadores y otros, como Juanfran o Casado, se sacrificaron en pos de las necesidades de este Castilla hecho a retales.[pullquote]Quebraderos de cabeza que podrían haberse evitado si, desde un principio, se hubiesen barajado las opciones disponibles y las necesidades de un equipo cuyo objetivo clave era sobrevivir a Segunda.[/pullquote]

Quebraderos de cabeza que podrían haberse evitado si, desde un principio, se hubiesen barajado las opciones disponibles y las necesidades de un equipo cuyo objetivo clave era sobrevivir a Segunda, y que podrían haber hecho de esta una temporada mucho más plácida y aprovechable a nivel formativo.

Polémicas, ataques y fuego amigo: en el ojo del huracán.

Es inevitable aludir a la mil veces cacareada polémica que en el mes de noviembre surgió entre los entrenadores del Castilla y el primer equipo, puesto que tuvo un impacto a nivel psicológico que se reflejó en los resultados del equipo durante varias semanas, amenazando con condenar al filial a los puestos de descenso. No fue, por supuesto, la única razón de la mala racha del Castilla, pero fue sin embargo la zancadilla más dolorosa, al venir desde dentro.

juanfran celebrando con torilAntes de seguir, aclaración necesaria: es, no sólo habitual, si no necesaria la discrepancia entre el técnico del primer equipo y los técnicos de los diferentes filiales. En aras de un objetivo común, es habitual que cada uno tenga puntos de vista muy alejados y se llegue, bien mediante el consenso, bien mediante la imposición de la autoridad última del técnico del Real Madrid.

No es, sin embargo, ni recomendable ni acertado que el máximo responsable del club señale y desprecie, públicamente, los métodos de un compañero, poniendo en el punto de mira a jugadores a los que dicha acusación puede afectar a nivel psicológico y de juego, mermando la capacidad del equipo. Si bien el técnico del primer equipo siempre tendrá la potestad de decisión a la hora de subir a los canteranos que él considere óptimos, el enfrentamiento y la comparación entre ambos, lejos de un acicate, sólo puede suponer una fractura.

Y así pues, dos de los que hasta ese momento estaban siendo baluartes de un Castilla que hacía aguas y que evitaba con dificultades el naufragio, Juanfran y Mosquera, se vieron directamente señalados, y su técnico cuestionado públicamente en sus decisiones.

Más allá de que los planteamientos formativos de José Mourinho fuesen o no acertados, la realidad del equipo era bien distinta: mientras que en el centro del campo Mosquera era el eje sobre el que basculaba el equipo, la pieza maestra imprescindible, a José Rodriguez –recién ascendido desde Juvenil A- Segunda le vino grande, la presión le afectó negativamente y el mes que pasó fuera de la dinámica del Castilla terminó por lastrarle a nivel de juego.

CastillaMirandes_12[pullquote]Pero no sólo era un problema a nivel deportivo. Las miradas se fijaron en el Castilla, en Toril y en estos jugadores, instrumentalizando su trabajo hasta convertirlo en un arma arrojadiza con o contra el entrenador del primer equipo.[/pullquote]Pero no sólo era un problema a nivel deportivo. Las miradas se fijaron en el Castilla, en Toril y en estos jugadores, instrumentalizando su trabajo hasta convertirlo en un arma arrojadiza con o contra el entrenador del primer equipo. Cada gesto, cada alineación y cada decisión pasaron a estar bajo el escrutinio del ojo inexperto –desconocedor no sólo del Castilla, si no de las pautas básicas del fútbol formativo- y, durante semanas, Toril fue cuestionado, juzgado y declarado culpable.

A lo largo de los partidos, la polémica se fue diluyendo, los resultados mejoraron y las aguas volvieron a su cauce. Esta polémica reportó aspectos positivos: demostraron, por ejemplo, la fuerte creencia de Toril en su sistema y sus jugadores, y auparon aún más figuras como las de Mosquera y Juanfran como las de jugadores veteranos que sostuvieron al equipo en sus peores momentos, ofreciendo a otros más jóvenes un ejemplo muy claro de lo que puede llegar a ser jugar bajo presión externa.

Esta polémica debe servir como una lección de como no dirimir diferencias internas. Poner en el punto de mira a un equipo filial, su entrenador o sus jugadores únicamente puede resultar en un innecesario aumento de la presión y las exigencias externas que acaben alejando al equipo de su verdadero objetivo: el de formar y el de competir.

Media de edad: ¿Un filial demasiado mayor?

A raíz de la polémica tratada en el punto anterior, el Castilla fue acusado de tener un equipo demasiado mayor para los estándares de un filial; de estar dando cabida a jugadores mayores que no iban a tener relevancia más allá de la temporada actual mientras se sentaba a juveniles en el banquillo.

Cabe analizar este problema desde dos puntos de vista: el comparativo y el formativo.

A nivel comparativo, y como ya se ha comentado en diversas ocasiones, la alta media de edad del Real Madrid Castilla responde al patrón de “una mentira mil veces repetida…”. El Castilla ha tenido, en la temporada 20012/2013 un equipo con una edad media de 21.1 años, siendo el segundo equipo más joven de la categoría, sólo por detrás del Barça B (20.6 años de edad).

Si comparamos a este equipo recientemente ascendido a Segunda con otro filial bien conocido en su año de ascenso a la Liga Adelante, las cifras son igualmente equiparables: en la temporada 2010/2011, primer año de militancia en Segunda del Barcelona B, este filial contó con una media de edad de 20.9 años y  un cupo de jugadores por encima de los 22 años (Armando -25 años-, Abraham, Edu Oriol, Soriano o Saúl -24 años-) muy similar al de este Castilla recién ascendido (Mateos -25 años-, Mosquera, Iván, Juanfran, Mejías -24 años-).

CastillaMurcia_18A nivel formativo, es obvio que el año de debut en una categoría no es el mejor año para componer un equipo únicamente de juveniles. No lo es nunca, de hecho, puesto que un equipo filial debe cimentar su formación sobre jugadores más experimentados –bien por edad, bien por experiencia en la categoría- que sea capaz de aportar a sus compañeros más jóvenes una seguridad y una protección frente a los gajes de la inexperiencia.

El Castilla ha mantenido la idea de mantener un jugador experimentado –mayor de 23- por línea: Mejías en la portería, Mateos en la defensa, Mosquera en el centro del campo, Juanfran en el frente de ataque. Algunas de estas titularidades se han visto alteradas por circunstancias ajenas: era una idea inicial dar muchos más minutos a Pacheco, que ha estado lesionado más de siete meses; era también idea otorgar más galones a Derik, que ha resultado ser imprescindible en el Real Madrid C, lo que dio entrada a Iván.

[pullquote]Podemos decir que esta experiencia ha sido clave en la formación de jugadores como Álex Fernández o Jesé Rodriguez, que han encontrado en jugadores más experimentados una forma de aprender.[/pullquote]Y sin embargo, podemos decir que esta experiencia ha sido clave en la formación de jugadores como Álex Fernández o Jesé Rodriguez, que han encontrado en jugadores más experimentados una forma de aprender y, a la vez, de sentirse respaldados a la hora de superar sus propias limitaciones.

Además, no se puede negar el papel clave de dos de esos jugadores: Mosquera –máximo recuperador del equipo y uno de los diez mejores en Liga Adelante- y Juanfran –máximo asistente de la Liga- han ayudado a mantener el equipo un año más en Segunda, lo que ayudará a todos los jugadores que vengan detrás a poner a prueba sus capacidades en el nivel más exigente posible al que pueden aspirar como jugadores de un filial.

Impunidad del juego violento: estadísticas de faltas al Castilla.

Si el año pasado el Castilla era noticia por sus altas cifras de tarjetas amarillas y rojas, este año se produce, precisamente, el caso contrario: los tres jugadores que más faltas han recibido en la Liga Adelante –Borja, Jesé y Juanfran- pertenecen al Real Madrid Castilla, con un 25% de faltas más, en media, que el resto de jugadores de otros equipos.

Sirva como ejemplo ilustrativo el de Borja, que en la temporada anterior ya militó en la Liga Adelante en las filas del Córdoba. Mientras que el año pasado también se encontraba en el Top 10 de jugadores que más faltas recibía (70 faltas, en 3.392 minutos jugados), este año es el jugador más agredido con 84 faltas en 2.733’ minutos; o lo que es lo mismo, un 17% de faltas más en un 20% menos de minutos.

Y todo esto, ciñéndonos exclusivamente a las cifras oficiales, puesto que es imposible contabilizar el número de faltas que reciben –sin que estas sean señaladas por el árbitro- jugadores como Borja, Jesé o Morata, que se queda por un solo puesto fuera de este Top 10 de agredidos a pesar de haber jugado solamente el 42% de los minutos de liga.

CastillaAlcorcon_12Por supuesto, asumimos que estos ‘lances del juego’ no son más que uno más de los gajes del oficio de competir en una de las ligas más competitivas, pero también más agresivas. Sin embargo, no deja de ser curioso como los rivales se muestran especialmente expeditivos con el Real Madrid Castilla, cuando no sólo esta temporada en la que hay otro filial, sino que en las dos temporadas anteriores (con dos filiales en la Liga Adelante, el Barça B y el Villareal B), únicamente un jugador apareció en este ranking (Rafinha, del Barça B, en la 2012/2012). Resulta preocupante, asimismo, la manga ancha que otorga el cuerpo arbitral frente a este tipo de comportamientos que, como la estadística nos indica, son demasiado habituales.

Como curiosidad, y para librar este artículo de suspicacias, indicaremos también que con 115 amarillas y 4 rojas, dos jugadores del Castilla (Cheryshev y Mosquera) se encuentran entre los futbolistas de la Liga Adelante que más faltas cometen. Sus cifras, también como curiosidad, son un 15% más bajas que la temporada 2011/2012 y un 22% más bajas que la temporada 2010/2011.

Desvirtuando la competición: la desprotección frente al talento.

El último punto a análisis no afecta únicamente al Real Madrid Castilla, si no a cualquier equipo filial que se atreva a plantar cara a los llamados “equipos históricos”Esta misma temporada el delantero del recién ascendido Almería, Charles, daba una idea de la creencia popular cuando decía que “los filiales prostituyen la competición”. Argumentaba el jugador como las rotaciones en estos filiales podían afectarles negativamente en su competición con otros equipos, sin plantear, sin embargo, que cualquier otro equipo está sujeto a los propios intereses del club y puede decidir, en función de sus necesidades, qué jugadores participan o no.

Lo que éste, y otros muchos, intentan justificar con una pobreza que deriva de la sinrazón es la desprotección, la humillación y el enfado que algunos jugadores y algunos equipos sienten cuando futbolistas a los que les doblan la edad les vencen en partidos con una calidad y un talento superiores, y a los que se ven obligados a parar, únicamente, mediante la provocación y la falta.

Se comete con los filiales la injusticia que no se comete con otros, porque parece socialmente aceptado que los filiales están ahí por decreto; especialmente, por supuesto, si hablamos de los filiales del Real Madrid y el Barcelona. [pullquote]Muchos olvidan que los filiales enfrentan otros problemas que ellos no tienen –alta rotación, inexperiencia, menor empaque físico- y, sobre todo, la máxima indiscutible: que si un filial ha llegado a Segunda, lo ha hecho a base de esfuerzo, como cualquier otro equipo.[/pullquote]

Muchos olvidan, sin embargo –obcecados en su idea de la prostitución de sus intereses- que los filiales enfrentan otros problemas que ellos no tienen –alta rotación, inexperiencia, menor empaque físico- y, sobre todo, la máxima indiscutible: que si un filial ha llegado a Segunda, lo ha hecho a base de esfuerzo, como cualquier otro equipo.

Los filiales parecen considerados los equipos de tercera clase del fútbol español: mientras que el renombre de Real Madrid y Barcelona llena estadios que el resto del año aparecen prácticamente vacíos, desde la RFEF se reactivan proyectos para crear una “Liga de Filiales” que únicamente perjudicará al nivel competitivo del fútbol español, obligando a jugadores con talento pero sin experiencia real en el fútbol a jugar en ligas de juguete que recortan su proyección, evolución y objetivos.

Los equipos filiales son, en esta historia, los malos de la película. Sus intereses pueden ser puestos en la cuerda floja por equipos cuyo origen de toda protesta es la frustración por no ser lo suficientemente buenos –y que, por cierto, no se dan cuenta de que sus filas se ven, muy a menudo, alimentados por jugadores de estos filiales a precios mucho más bajos o mediante cesiones-.

CastillaAlcorcon_20

Y así, mientras auspiciamos clubes cargados de deudas y resentimiento, intentamos ponerle puertas al campo, coartando el talento de unos jóvenes que han hecho famoso el fútbol español en los cinco continentes.

Imágenes: Marca.com, Fanni, Vaulner.

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