Resumen del 2012: Real Madrid

A lo largo de este año 2012 hemos tenido la oportunidad de ver, en dos mitades bien diferenciadas, al mejor y al peor Real Madrid de la época Mourinho. Un ejemplo perfecto de cómo, más allá de las piezas, los jugadores, los rivales o los calendarios,  la actitud es el punto clave -fundamental e insustituible- a la hora de afrontar con auténtico espíritu competitivo una nueva temporada.

[pullquote]Imparables a la contra, brillantes en el juego colectivo, en el mejor estado de forma que se recuerda si hablamos, individualmente, de cada uno de los jugadores.[/pullquote] El Real Madrid comenzó el año 2012 como acabó el 2011: como una imparable máquina perfectamente engrasada en la que un Mourinho más a gusto que nunca dentro del Real Madrid había conseguido conformar una plantilla -como diría Mary Poppins- prácticamente perfecta en todo. Imparables a la contra, brillantes en el juego colectivo, en el mejor estado de forma que se recuerda si hablamos, individualmente, de cada uno de los jugadores; sólo el balón parado representaba alguna inquietud para el equipo blanco, que arrollaba en sus partidos con independencia del equipo o de la competición.

La eliminación en Copa frente al Barça quedaría opacada por la brillante racha en Liga -una goleada tras otra y una diferencia abismal entre un Barça que era apenas una sombra del Barça de Guardiola que se había paseado por todas sus competiciones durante casi tres años- y un pase limpio, casi sin inquietudes, en Champions, que permitiría llegar a semifinales con inesperada calma.

[pullquote]La victoria en el Camp Nou certificaría la mejoría del Real Madrid tras casi dos años de cuidadoso Proyecto Mourinho, que rubricaría con la liga de los records, de los 100 puntos y más de 120 goles.[/pullquote] El final de la temporada sería agridulce. La victoria en el Camp Nou certificaría la mejoría del Real Madrid tras casi dos años de cuidadoso Proyecto Mourinho, que rubricaría con la liga de los records, de los 100 puntos y más de 120 goles. Sin embargo, la eliminación en semifinales frente al Bayern de Munich añadiría los puntos suspensivos, ese Continuará tras una temporada buena, pero no perfecta, donde la mala suerte en la tanda de penaltis influyó mucho, pero donde el partido de ida reflejó todas las debilidades de un equipo cuya trayectoria debía continuar siendo ascendente si su aspiración era lograr, finalmente, la anhelada Décima.

El inicio de la nueva temporada 2012/2013 se afrontó con innegable optimismo: el proyecto recibió la continuidad que los resultados exigían y los movimientos de piezas en el equipo fueron mínimos -las bajas no fueron claves, y las dos altas, Modric y Essien, llegaban para reforzar un equipo ya de por sí fuerte-. La victoria en la Supercopa de España frente al Barça -tras un partido de ida donde el amor propio fue más importante que el talento puro y duro, y un partido de vuelta típico del Real Madrid, primera parte perfecta y segunda parte de aguante y paciencia-, sólo cimentaba la esperanza de mantener a este equipo de records con la ansiada Champions en el horizonte.

Pero curiosamente, los problemas llegarían por donde menos se esperaban: por una estructura que, donde seis meses antes demostró rozar la perfección, comenzó a desmoronarse como un castillo de naipes. [pullquote]Pero curiosamente, los problemas llegarían por donde menos se esperaban: por una estructura que, donde seis meses antes demostró rozar la perfección, comenzó a desmoronarse como un castillo de naipes.[/pullquote]

Lo que a comienzos de año parecían problemas menores se convirtieron en auténticos abismos; veáse el caso del balón parado: el que antaño fuese uno de nuestros puntos fuertes se ha convertido en un problema que ya no es solo táctico o técnico, si no psicológico. Ni el equipo técnico ni los propios jugadores parecen capaces de parar esta sangría frente a la que, cada vez con más frecuencia, el Real Madrid encaja goles y pierde puntos.

A la baja forma física del equipo al completo -con varias piezas claves de la temporada pasada demostrando un nivel muy por debajo de lo esperado- se sumó una dejadez, una desidia psicológica que llevaron al Real Madrid a dejarse llevar en demasiados partidos que bien acabaron ganando por la mínima y gracias a la suerte, o bien acabaron perdiendo o empatando, llegando a esa diferencia actual en Liga de 16 puntos con el primer clasificado que ya es prácticamente insalvable.

Tampoco en la que es su competición por excelencia conseguiría destacar. Enmarcado en el grupo más duro de la fase inicial de Champions, tanto Borussia como Manchester City le pondrían en serios apuros, pudiendo firmar únicamente un segundo puesto que le enfrentará al Manchester United en octavos de final. En Copa del Rey, las opciones siguen ahí tras un tardío gol de Cristiano frente al Celta, aunque el equipo se ha complicado innecesariamente una eliminatoria que a priori se vaticinaba como ‘sencilla’.

Pero quizás el peor síntoma de todos se encuentre en el área dónde Mourinho siempre ha destacado, imponiendo su extraordinario carácter , capaz de levantar a equipos desde el abismos y encumbrarlos a la gloria, y que parece haberle abandonado, haciendo que parezca incapaz de encontrar cuales son los mecanismos que fallan o, aún peor, saber cuales son pero no ser capaz de arreglarlos. Varias polémicas -algunas, evitables- y cambio alocado de piezas -tratando de encontrar, quizás, al eslabón débil del equipo- han acompañado a Mourinho a lo largo de esta temporada, en la que aún no ha sido capaz de reconducir a su equipo de records de nuevo a la senda de la victoria.

Lo mejor de 2012.

La Liga de los Records, que ya es un nombre propio dentro del madridismo, y que aupó a lo más alto a un equipo y un entrenador que han traído al Real Madrid la esperanza y los éxitos que este club necesitaban.

Cristiano Ronaldo. A lo largo de este año no sólo ha seguido siendo un magnífico jugador, si no que se ha convertido en la piedra angular del Real Madrid; en ese jugador que se le exigía ser en sus primeros pasos en el equipo, siendo capaz de cargarse él solo el equipo a las espaldas y conseguir victorias. Parecía utópico desear que Cristiano fuese aún mejor jugador, pero Mourinho y el Real Madrid lo han conseguido.

Sergio Ramos. A pesar de su penalti fallado frente al Bayern -que, por desgracia, ya ha pasado a la Historia del club-, Sergio ha demostrado ser el central que el equipo necesitaba. Gracias a su re-reconversión, y junto a Pepe, han creado una defensa sólida y estructurada que este club llevaba años necesitando y que es, incluso en horas bajas, de las mejores del mundo.

Luka Modric. Un gran fichaje que ha demostrado, a pesar de las circunstancias que envuelven al equipo, una gran capacidad de adaptación, talento y simbiosis con el equipo. Aunque no crea que hayamos encontrado al tan cacareado sustituto de Xabi Alonso, creo que Modric será una opción que ganará fuerza e importancia con el tiempo y que su peso, especialmente en el centro del campo, revitalizará el juego del Real Madrid.

Confianza en la cantera. El ascenso permanente de dos jugadores del filial, Morata y Nacho, y la importancia y minutos que están teniendo a lo largo de la temporada 2012/13 demuestran que, a pesar de las suspicacias y desconfianzas -donde me incluyo-, se están haciendo bien las cosas. Poco a poco, los jugadores no sólo con más talento, si no más constantes, están logrando escalar posiciones en la jerarquía del club. El peso que va adquiriendo Callejón en el equipo, junto con la confianza demostrada en otros jugadores como José Rodriguez, hacen pensar que por primera vez en muchos años la atención está puesta en los equipo filiales y que el trabajo y los éxitos de estos no serán en balde.

Lo peor de 2012.

La actitud del equipo en la nueva temporada. Lo grave no es la diferencia del equipo ni el mal juego mostrado en los últimos compases del año, si no la manera de ‘dejarse ir’ del equipo al completo. Es esta dejadez la que preocupa, como si el grupo al completo -tanto jugadores como equipo técnico- no fuesen conscientes de la malísima imagen proyectada. Urge una inyección de algo -fuerza, entereza, amor propio, cojones– que haga que, al menos, el equipo vuelva a luchar.

El balón parado. Sobre esto, poco más se puede decir. No pienso que sea culpa ni del portero, ni de los defensas, ni del entrenador, si no de todos ellos. Se trata de un problema que lleva demasiados meses en el equipo y al que nadie parece haberse querido enfrentar. No puede permitirse que el actual campeón de Liga, uno de los mejores equipos del mundo, encaje la mitad de sus goles a balón parado.

Iker Casillas. Regresó de la Eurocopa bajo de forma y a pesar de que -al contrario de muchos- ni me parece el peor portero del mundo, ni creo que haya que expulsarlo de inmediato del club, ni opino que todos los goles encajados sean culpa suya, creo que es uno de los que más ha afectado el bajón físico global del equipo, bajón que ha dejado en evidencia algunas de sus ya consabidas debilidades. Es el trabajo del equipo técnico recuperar al -nunca está de más recordarlo- mejor portero del mundo para la causa.

Di María. Capaz de lo mejor y de lo peor, resulta peligroso e incluso frustrante que un jugador que, por talento y calidad, puede llegar a ser uno de los más decisivos de la plantilla, se arrastre por el campo como ya hemos visto en numerosas ocasiones. Las circunstancias no han permitido el banquillazo que lleva tiempo mereciendo, pero hacer de él el jugador regular maravilloso que podría llegar a ser debería ser una de las prioridades.

Los laterales. Las lesiones de Marcelo y Coentrao, el ligero bajón físico de Arbeloa que ha llegado a jugar tocado en ambas bandas, la ausencia de jugadores preparados… Mientras que el equipo ha conseguido estabilizarse en un área tan históricamente debilitada como los defensas centrales, los laterales se han convertido en un quebradero de cabeza.

Mourinho. Está teniendo enormes dificultades para recuperar al equipo y algunos de los conceptos básicos que inculcó desde su llegada al Real Madrid parecen haberse perdido. Al contrario de la tónica general, no pienso que todos los problemas de un equipo sean producto del entrenador, pero sí es cierto que la reacción del entrenador del Real Madrid -del mejor entrenador del mundo- no está siendo ni la esperada ni la adecuada, y urge que empiece a tomar las riendas de un equipo que, cada vez más, da la sensación de haberse desbocado.

Aunque es vox populi que la Liga ya está perdida -y por mucho coraje madridista y espíritu de Juanito que convoquemos, yo soy de la opinión de que a estas alturas, poco o nada puede hacerse ya-, todavía quedan dos competiciones en las que el Real Madrid puede remontar esta temporada que ha empezado mal pero que, quien sabe, puede acabar de manera inmejorable con dos títulos bajo el brazo.

Imágenes: RealMadrid.com

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