La cantera como arma

Que Mourinho es un entrenador polémico es algo que ya ha pasado a la línea de obviedades como que el agua moja o que el Real Madrid tiene problemas con los tiros a balón parado. Pero en esta guerra extrema entre defensores y detractores del entrenador que puede hastiar más o menos o hacer más o menos gracia, últimamente ha vuelto a la palestra un arma que nunca debería utilizarse: los canteranos.

Quizás sería necesario recordar algunas cosas antes de continuar, pues parecen perdidas entre ambos extremos de defender y odiar a nuestro entrenador.

La primera de ellas es que el madridista, antes que nada, quiere GANAR.

Esto lleva parejo el buscar los mejores, haciendo caso omiso o directamente desconfiando de lo que aparecía tímidamente del Castilla en momentos puntuales. Estos adalides nuevos quizás sean demasiado jóvenes o tengan mala memoria, pero yo recuerdo en 1994 a un chavalín al que se le sacó a jugar con el número 7 de Butragueño y que muchos dudaban que estuviera a la altura.
Seamos francos, hay una gran parte de la afición -de casi todas las aficiones- a las que les da igual la cantera y, si se acuerdan ahora de ellas es gracias a la publicidad que hace el Barça de los suyos. Ni más ni menos. Esta parte intrínseca de toda afición se hace preocupante cuando son estos mismos los que intentan dar lecciones sobre el funcionamiento de la misma aunque nunca jamás hayan visto un partido. Si no fuera porque se trata de jugadores jóvenes, de los que en principio podrían ser llamados a llamados a jugar algún día en el primer equipo, podría ser gracioso ver cómo estas personas que el año pasado cuando estaban en Segunda B decían que eran extremadamente malos y no merecían una oportunidad ahora son perlas en bruto que el malvado entrenador no quiere -o no sabe- gestionar.

Lo dicho, sería gracioso si los nuevos adalides del madridismo de pro o anticantera no fuera gente que no les ha visto jugar, fustigados por las palabras del entrenador.

La segunda cosa a recordar es que Mourinho, por más que nos duela o nos pese, es humano y como tal a veces se equivoca.

Esto, en principio inocuo, unido al clima de caza de brujas al que lleva sometido desde el principio, puede dar lugar a la incapacidad para poder admitir errores, haciéndole afianzarse sobre sus ideas y cerrándose a otras.  Pero se equivoque o acierte, Mourinho es el entrenador del primer equipo y el que decide al final, le pese a quien le pese, quien juega en su equipo.

Y así ha de ser.

Pero eso no quita que haya cosas que el aficionado no pueda quejarse, que considere equivocadas no significa criticar toda la estructura ni la labor del entrenador.

Esto que en principio parece lógico y hasta sano se convierte en lo contrario cuando el entrenador en la palestra es Alberto Toril, obviando o quizás queriendo olvidar que criticar la labor del técnico del Castilla, de la persona responsable junto a los jugadores del ascenso a Segunda, es también una critica a todo el sistema de cantera. Y más que les pese a algunos la cantera es tan parte de este club como el primer equipo o el propio estadio.

Pero de esta polémica sí podrían sentarse unas bases que parecen necesarias, una línea y una planificación que entre los balones fuera y acusaciones de Mourinho y las calladas de Toril se hace más que evidente.

¿Hacia donde queremos que camine nuestra cantera?

Hoy nuestro entrenador se ha quejado de que el Castilla no sigue el mismo esquema de juego que el primer equipo y eso hace más difícil el ascenso. Dejando de lado que no es cierto -Toril usa el mismo sistema cuando tiene los jugadores necesarios- esto plantea una buena pregunta.

¿Queremos formar jugadores profesionales de máximo nivel o queremos formar jugadores “a medida” para nuestro equipo, aún a riesgo de que no puedan adaptarse a otros equipos si no encuentran hueco entre nosotros?

Personalmente yo prefiero lo primero. Prefiero poder decir que mis jugadores, esos que he visto luchar y honrar el escudo, no habrán llegado al primer equipo pero pueblan muchos equipos de Primera y Segunda y otras ligas europeas. Que el talento que muchos entrenadores a lo largo de los años cuidan con mimo tenga un buen final, aunque sea lejos de casa. Y para ello no se puede constreñir todos los equipos a un estilo, sino darles variedad, utilizar lo que mejor se adapte a los jugadores y la competición. La herencia madridista exige victorias y luchar hasta el final. El fútbol de cantera formar a sus jugadores. Hay que decidir si queremos un sistema similar al de la Masia o seguir con el usado hasta ahora. Y en cualquier caso atenerse a las consecuencias.

La segunda clave es el argumento de que el Castilla debe estar supeditado al primer equipo.  Debe servir como reservorio cuando sea necesario un jugador.

Esta frase, en principio lógica, si queremos que el Castilla sirva para nutrir al equipo en caso de necesidad, probando hasta quedarse con lo mejor de casa implica planificación y sacrificio por parte de ambos entrenadores. Un entendimiento de metas comunes en ambos lados de la línea. El Castilla no servirá de nada al primer equipo si desciende por no poder contar con sus jugadores claves, debido a la falta de sustitutos.  El primer equipo no ayuda al Castilla si encima de “robar” esos jugadores, estos no tienen minutos, estancándose su progresión.

En este caso se hace evidente la carencia de una planificación, no sólo a la hora de fichajes sino de juego. No sé si la solución sería dar a Toril esa supuesta libertad que tiene, o si concentrar ambos equipos para entrenar, pero esta claro que si hay que remar en la misma dirección hace falta algo.

Y lo más importante: lavar los trapos en casa.

Que habrá roces y disparidad de opiniones es algo previsible y hasta sano, pero Toril no es el único que no debe salir criticando a entrenadores de su club. Mourinho no debe echar en cara el estilo de juego del Castilla, si él mismo reconvierte a sus propios jugadores a otras posiciones antes que ascender a los canteranos. Y menos hacerlo ante una prensa y unos sectores sedientos de la próxima polémica. No puede criticar a la cabeza más visible de todas las categorías inferiores y todo lo que representa, de la misma manera que no se puede criticar a Di Stéfano o la antigua Quinta del Buitre.

Porque si Di Stéfano es nuestro pasado y Mourinho es nuestro presente, alguno de esos chavales puede ser nuestro futuro, y les hacemos a todos un flaco favor poniéndoles bajo el foco y usándoles como arma arrojadiza.

Todos, desde el primer entrenador al ultimo jugador del prebenjamín merecen un respeto por su trabajo y eso es lo único que podemos-y debemos- darles. El que lleguen a triunfar o no en el primer equipo será, como siempre, prerrogativa del entrenador.

 Imágenes: Getty, RM.com

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