Run n’ Gun, versión española año II (el Real Madrid de Baloncesto)

por LeBusinessCat

Twitter: @LeBusinessCat

Los que sigan la NBA sabrán perfectamente qué es el Run n’ Gun, ése estilo de jugar al baloncesto que D’Antoni llevó a su máxima expresión en los Suns de Nash y Stoudamire. Básicamente, consiste en intentar aprovechar cada contraataque que el rival ofrezca y buscar el primer tiro que se presente, aunque a veces haya que desmerecer la defensa.

Pues bien, aunque Laso en ocasiones haya querido rebajar la euforia respecto al básquet americano, lo cierto es que su idea es tremendamente cercana a lo que se ve cada día en el país de las barras y las estrellas. Velocidad, tiro exterior y una defensa basada en la anticipación son las señas de identidad de este Madrid que busca ser único para rencontrarse con lo que tanto ansía: la Euroleague. ¿Será capaz Laso Team de erigirse como uno de los puntales europeos y plantar cara a los CSKAs, Maccabis y Barças de la vida? Al menos parece que a estos últimos ya les hemos cogido la medida…

Bases

4. Dontaye Draper (1,81m.): el deseado tercer base ya ha llegado. Y, además, es muy del gusto de Laso. Don Draper (no lo confundáis con el personaje de Mad Men) es un 1 bajito y veloz, que se encuentra en su salsa en el intercambio de golpes frenético. Su manejo de balón y tiro de tres lo hicieron MVP de la liga croata con el Zagreb, por lo que viene probado y listo para ayudar.

Su rol en el equipo vendrá a ser el de Sergio Rodríguez el año pasado: salir desde el banquillo y revolucionar el partido, así como dar descanso y minutos de calidad detrás de los titulares. Que sus características se asemejen tanto a las del Chacho nos da una idea inequívoca de lo que busca Laso: correr, correr y tirar.

13. Sergio Rodríguez (1,91m.): el Chacho ha vuelto para quedarse. Lo cierto es que, hasta los play-offs del año pasado, el base había funcionado a rachas, pero con un nivel medio por debajo de lo esperado. Su tiro era inestable, su dirección poco fiable y su defensa mediocre basada en arriesgarse en robos de balón. Por suerte, algo hizo click en la cabeza del canario cuando empezó a dar exhibiciones en la parte decisiva de la temporada, hasta el punto de que podría haber sido el MVP de las finales de haberlas ganado. Además, sus JJOO confirman que por fin va sobre la dirección correcta.

Así pues, hablamos de un director en cancha puro especializado en el contraataque. Su velocidad de reacción y decisión es máxima, habilidad que combina con su agilidad de pies, postura de tiro inapelable y brillantez sólo asociada a genios del parquet. Resulta muy fiable desde la línea de 4,50m. y además es el hombre ideal para revolucionar partidos. Sólo su defensa sigue sin estar a la altura, aunque ahora mide mejor los riesgos.

23. Sergio Llull (1,90m.): la energía hecha jugador de baloncesto. El vigente MVP de la Copa es la definición de intensidad: una bala cruzando la pista, tanto con balón como sin, especialista en coast to coasts y capaz de desarrollar una defensa asfixiante como ya comprobó Tony Parker en los Juegos. A esto tenemos que sumar un notable tiro exterior (si bien racheado) y la capacidad de asistir si tiene el día generoso.

Obviamente, Sergi no es perfecto (de lo contrario se habría ido a la NBA en vez de renovar con el Madrid). Cae mucho en la precipitación cuando entra en esos instantes de frenesí tan característicos de él. Tiene algunas lagunas en los tiros libres y aún debe definirse definitivamente como base o escolta. Por lo visto de momento, tiene pinta de que este año será más 2 que 1 para formar un tándem exterior con Rudy devastador.

Escoltas

7. Martynas Pocius (1,96m.): un equipo de baloncesto lo forman sus estrellas y también los complementos. Para Laso, al menos, Pocius es un especialista capaz de desenvolverse en una serie de situaciones en las que los otros exteriores no alcanzan su nivel.

Una de estas sería en defensa, ya que es probablemente el más aplicado de los bajitos. Tiene una buena velocidad de movimiento lateral, manos rápidas y entiende bien las ayudas. Físicamente además goza de buena altura para un escolta y es más fuerte de lo que parece, por lo que puede defender hasta tres posiciones.

Ofensivamente, destaca en las entradas a canasta. Tiene buen ojo para escoger el camino hasta el aro y suele acumular un buen número de 2+1 gracias a su valentía. Tampoco lo puedes dejar solo en la línea de 6,75m., aunque no suele utilizar el recurso del tiro exterior cuando busca su propio tiro. Se había hablado mucho de una posible marcha, pero por ahora continuará en el equipo.

20. Jaycee Carroll (1,88m.): el microondas del Madrid, tanto por cualidades como por decisión de Laso. Rara es la ocasión en que Carroll empieza el partido de titular, a pesar de ser, quizás, nuestro mejor anotador puro.

Pero todo tiene su explicación: es más bajito que una gran parte de los bases de la ACB. Si tenemos en cuenta que es un 2 al uso, esto puede provocar desajustes defensivos al ser fácilmente posteable. Por eso, el entrenador prefiere sacarlo en el momento justo para poder aprovechar su valentía al entrar en la zona, sus triples y sus floaters con los que ha aprendido a superar la desventaja de centímetros.

Puede funcionar como auxiliar a la hora de subir la pelota y también es bastante susceptible a las rachas, tanto para bien (cuando le entra todo), como para mal (cuando no da una), pero aun así es uno de nuestros mejores hombres.

Aleros

5. Rudy Fernández (1.96m.): hasta ahora el Madrid adolecía de no tener una superestrella, y ahora resulta que tenemos dos. Entre la llegada de Rudy y la evolución de Mirotic, el equipo tiene un combo interior-exterior que desajusta defensas, abre tiros a los compañeros y asegura anotación en todas las circunstancias.

En lo que respecta a Rudy, no le vamos a descubrir ahora. Después de su mediocre periplo por la NBA, ha vuelto a España para ser el mejor jugador de la ACB aprovechándose del ocaso de Navarro. Su tiro exterior es fiable y mejora en los momentos calientes, físicamente es una bestia, su defensa es inusitadamente efectiva y no tiene miedo a la responsabilidad. Incluso ha llegado a subir la pelota en los minutos finales. Salvando las distancias, se podría decir que es el CR7 del equipo de baloncesto.

(Un pequeño detalle: lo incluyo como alero porque así aparece en la web, pero realmente es un escolta por estilo de juego, peso y altura. Como a Laso le gusta correr, es posible que lo veamos mucho de 3, en cualquier caso).

8. Carlos Suárez (2,03m.): nuestro hombre para todo. Dentro de esa visión del 3 que tienen muchos entrenadores europeos, Carlos Suárez encaja de forma satisfactoria. Está claro que no es una estrella, y tampoco destaca en nada en especial, pero al menos tampoco decepciona en ninguna faceta.

Enumeremos sus habilidades: tiene tiro de tres (aunque viene y va), es un defensor por encima de la media, tiene cuerpo para entrar en la zona pero también rapidez para cubrir a escoltas, no es mal reboteador y tiene capacidad de brega. Desgraciadamente, su juego ofensivo es bastante inestable y esos destellos de anotador que se le pudieron apreciar en Estudiantes han brillado por su ausencia en el Madrid. Tampoco es un gran pasador ni es de esos hombres capaces de cambiar el curso de un partido.

En cualquier caso, como complemento cumple con su función y podrá dar minutos de calidad detrás de Rudy. Simplemente, no esperemos más de lo que ofrece.

Ala-pívots

12. Nikola Mirotic (2,08 m.): la carrera de Nikola consiste en quemar etapas. Primero, entrenarse con el primer equipo. Luego, acoplarse a la rotación. Ahora ya es un referente si no es EL referente.

Y es que la figura del ala-pívot es clave en el esquema de Laso, que necesita de hombres altos ágiles y con buen tiro exterior (y recursos en general). Mirotic representa ese escaso modelo de jugador que hace de todo y lo hace de forma sobresaliente: tiro (tanto de 4-5 metros como triples), rebote, juego de pies, manejo de balón (el aroma serbio), implicación y brega y lucha. Hasta ahora se está demostrando como el jugador más indefensible del equipo, cuajando grandes actuaciones ante todos los rivales.

En su contra, sólo un pero: no ofrece variedad posicional al equipo. Es un 4 y ya está. Quizás si consiguiera dar minutos de calidad de 3 podría ayudar al equipo cuando falte volcarse en la zona (además, en la NBA se lo exigirán por su aún endeble físico).

9. Felipe Reyes (2,04 m.): ¿qué vamos a decir de Felipón que no se sepa ya? El pequeño de los Reyes ha sido el emblema del equipo durante bastantes años gracias a su entrega, liderazgo y, cómo no, rebotes. Muy pocos practicantes del baloncesto han entendido mejor que él los tejemanejes de la zona.

Sin embargo, ya no es el que era (el tiempo pasa para todos). Y aunque con los años ha ido sumando armas a su repertorio (mejora en los tiros libros, un asomo de tiro exterior, movimientos de pies), su esencia se ha venido a menos por el lógico declive de su físico. Ahora podríamos hablar de él como un complemento de lujo para pívots anotadores y que necesitan que alguien les libre de faena en la zona. También es la voz de la experiencia y su defensa es más correcta de lo que muchos piensan.

El problema es que a veces Laso le pide más de lo que puede dar. En principio, por el paso delante de Mirotic debería recortar sus minutos y dedicarse a otras tareas, pero sólo el tiempo dirá.

Pívots

44. Marcus Slaughter (2,04 m.): con ese apellido tan amenazante, no podía ser otra cosa Marcus que un luchador nato. De hecho, se podría decir que se asemeja a Felipe en que es un pívot más bien bajito de brega y trabajo sucio, si bien el físico de Slaughter es prácticamente de NBA.

Pero, claro, en el baloncesto no todo es correr muy rápido y saltar muy alto. Nuestro número 44 no es una eminencia en ataque, donde se ha especializado en recoger alley-oops y buscar posiciones cercanas al aro. No le veremos tirar con asiduidad.

Pero tranquilos, que donde Slaughter brilla de verdad es en defensa. Le gusta meter las manos para incomodar al rival, tiene fuerza para sacarlo de su posición y ganarle posteos y es todo un especialista en taponar desde atrás y el lado. Su capacidad de salto ayuda a mitigar su falta de centímetros y le hace ser un punto decisivo para salir al contrataque. Probablemente mejor fichaje de lo que muchos pensaban.

16. Mirza Begic (2,16 m.): nuestro único hombre realmente alto (al menos, hasta que llegue Hettsheimeir). El problema con Mirza es que no juega como tal: se impone a ratos, en ataque no intimida y en defensa sólo a base de gorros puestos gracias a sus enormes brazos. Para resumirlo rápidamente, a Begic lo que le falta es sangre.

No es nada nuevo en el Madrid, la verdad. Últimamente se está teniendo muy mala suerte con los centers, ninguno nos sale peleón (Tomic, Sinanovic, Papadopoulos, Van der Spiegel…). Si conseguimos dejar la parte de los “cajones” para Felipe y Slaughter, Begic te proporciona una cierta presencia en la zona nada desechable. No tiene mala visión para buscarse el tiro, y si tiene el día puede ser imparable. La agilidad que demuestra para medir 2,16 m. es envidiable. Además, su juego de pies es correcto y suficiente.

Al final, el problema viene de lo que podría ser y no es. Podría ser un defensor estrella, y no lo es. Podría ser un hombre de 16 puntos por partido, y no lo es. Podría ser una estrella, y no lo es. Si llega Hettsheimeir sus carencias quedarán algo ocultadas, pero hasta entonces le tocará esforzarse el doble.

Imágenes: Realmadrid.com, Gettyimages.

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