Álex Fernández: el general invisible

Álex, junto a los ya ascendidos Jesús, Morata y Nacho, es uno de los jugadores del Castilla destacados por Mourinho. Uno de los nombrados como futuros jugadores del primer equipo por su entrenador y, por tanto, de los llamados a intentar el duro proceso de quedarse y triunfar en el club desde abajo.

Analicemos qué ha visto en él el entrenador del primer equipo.

El ascenso vertiginoso

El recorrido de Álex por las categorías del fútbol base ha llevado la estela de los que, desde pronto, empiezan a tener ese algo más que distingue a los jugadores de  talento. Iniciado en las  categorías inferiores del A.D. Complutense, y tras su paso por la cantera de la R.S.D. Alcalá, Álex llegó al club con apenas 13 años, en la temporada 2005-2006 para pertenecer al Infantil A, desde donde iría escalando año a año.

Parte del ya famoso Juvenil A de Toril de la temporada 2009-2010, sería ese año un jugador clave para el equipo y el motor en el centro del campo, siendo el responsable de manejar el juego y darle el característico toque rápido al que nos tenía acostumbrado el equipo.

Ya en la temporada siguiente, daría el salto al Castilla y la 2ºB, ganándose también el derecho a la primera de sus convocatorias para la pretemporada del primer equipo con Mourinho. Álex- que contó de forma irregular para Menéndez, alternando el banquillo con la titularidad-, pasó a ser un imprescindible para Toril, asociándose con Fran Rico para formar el mediocentro titular, clave en la distribución del juego del Castilla de ese año y responsable en gran parte de su estilo vistoso y rápido que les permitió ascender posiciones en la tabla hasta entrar en playoffs.

Puede decirse que hasta ahora ésa fue la temporada más redonda de Álex a pesar de que no se consiguiera el ascenso ya que, a su titularidad indiscutible con el Castilla, se sumó la convocatoria para el Europeo sub 19. En este torneo el centrocampista empezó de forma irregular para irse asentando poco a poco hasta el nivel de ser proclamado como el jugador más valioso del campeonato.

La temporada pasada fue hasta ahora la más gris. El año en que en principio estaba llamado a recoger el testigo de Fran Rico, Álex encadenó varias lesiones y varias expulsiones que le hicieron perder el ritmo de partidos y produjeron una cierta sensación de inestabilidad a la hora de encajar quienes debían formar la medular del Castilla. Sus mejores partidos se dieron con la llegada de Mosquera para suplir el papel de Fran Rico, pero en ningún caso llegó a tener la misma fiabilidad que la temporada anterior. Llegando Toril a preferir relegarle al banquillo durante los partidos de más tensión, como los del play off de ascenso.

En la temporada que transcurre Álex parece haber vuelto a encontrar parte de su olfato perdido, pero aún queda mucha temporada y muchos engranajes que pulir. Es deber suyo ver si es capaz de superar el reto.

El trabajador silencioso

Álex es uno de esos centrocampistas elegidos -o malditos, según la perspectiva-, cuyo trabajo es prácticamente invisible. Ése que sólo destaca cuando no tiene su nivel habitual porque sus fallos afectan al ritmo de todo el equipo, pero que cuando funciona se mimetiza, sirviendo de compás distribuidor del juego; haciendo la conexión entre defensa y ataque, sin destacar especialmente por su gol o su defensa férrea, pero dominando ambos. Un mariscal del mediocentro.

Las mejores cualidades de Álex son precisamente esa mezcla de ofensivo y defensivo que caracteriza a los box-to-box: buena circulación del balón –creativo, pero sin perder la sencillez de la eficacia-, compromiso y despliegue físico –acompaña las jugadas tanto en el repliegue como en fase atacante-, rápido al corte –no es raro verle haciendo alguna que otra cobertura atrás- y amplia visión de juego para encontrar el pase trazado que facilite el juego rápido y ofensivo.  Ágil y pegajoso en la presión, su mejor versión le convierte en la argamasa del equipo, cubriendo espacios y acercando ataque y defensa con su movimiento constante.

Álex tiene esa capacidad poco usual de cubrir amplias zonas del campo y asentar su dominio entre ambas áreas, pero lo que debería ser una carta a favor a veces se convierte en un arma de doble filo. Y es que se trata de un futbolista que juega mejor con un punto de apoyo, con un compañero que haga de ancla en el mediocentro. Una referencia que se mantenga fija y realice el trabajo de bisagra del equipo, mientras él se dedica a hacer suya esa tierra de nadie a ambos lados de la línea divisoria. Es por ello que sus mejores partidos los vimos primero con Fran Rico y después tras la llegada de Pedro Mosquera, jugadores que cumplen ese papel de pivote más estático. Un papel que –de momento- Álex no es capaz de suplir con garantías, como ya vimos en la temporada pasada en su conjunción con Mandi y otras permutaciones que probó Toril durante la primera parte de la temporada.

Se habla mucho de su llegada en segunda línea, pero en realidad, aunque ésta sí fue destacada durante su etapa juvenil y el primer año en el Castilla, el año pasado fue perdiendo importancia y no parece haberla recuperado. Quizás por un bajón de confianza debido a la falta de puntería del año pasado, pero lo cierto es que cada vez ha ido intentándolo menos hasta ser algo  a lo que sólo recurre en casos muy puntuales.

Retos futuros

El primer reto es el evidente de adaptarse a una nueva categoría: la Segunda División, a la vez que intenta seguir su avance hacia el primer equipo como ya han hecho varios de sus compañeros. Esta adaptación no es fácil en un Castilla que no está acostumbrado a la categoría y que en los partidos jugados ha mostrado en la desconexión del centro del campo uno de sus problemas principales. Uno que pone a los centrocampistas bajo el foco que analiza cada uno de sus errores, aumentando la presión y en el que un exceso de confianza puede ser un error brutal.

Esta necesidad de no confiarse viene también dada por la mayor competencia por su posición este año. En la temporada pasada Álex era el único centrocampista box-to-box del equipo, caso que quizás le llevó a relajarse y a varios de los fallos de concentración que se vislumbraron. Pero este año, el ascenso del juvenil José Rodríguez, quien ya ha demostrado tener talento aunque le falte algo de experiencia y estar dispuesto a luchar por el puesto titular, puede aportarle al de Alcalá ese punto de presión del que careció el año pasado y le hizo relajarse en exceso.

Sería también interesante ver si será capaz de recuperar su llegada desde segunda línea, aportando más matiz ofensivo, y de limar su temperamento, el cual en los partidos con mayor tensión y broncos del año pasado le llevaron a ser expulsado.

Muchos retos se presentan ante él y en Álex está el ver si será capaz de afrontarlos con el mismo aplomo con el que lo ha hecho con todos los de su carrera hasta ahora y en el único lugar posible: en el campo.

Imágenes: Realmadrid.com

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