Nacho Fernández: el defensa completo

Siguiendo los pasos de sus compañeros Jesús Fernández y Álvaro Morata, parece que será Nacho Fernández el siguiente canterano en dar el salto a la primera plantilla del Real Madrid. En un anuncio que pasó casi desapercibido entre la vorágine de drama que rodea al equipo, Mourinho afirmó en rueda de prensa que el capitán del Castilla pasará a formar parte de ese grupo de jugadores a caballo entre filial y primer equipo, luchando por hacerse un hueco entre los mejores.

Un anuncio que, sin embargo, no pillará por sorpresa a los fieles de la cantera: maduro, sobrio y efectivo, el nombre del joven pero veterano capitán estaba en todas las quinielas. Su trabajo, talento y regularidad bien merecen esta oportunidad.

Un hombre de la casa

Nacho Fernández es uno de esos jugadores que lleva prácticamente toda su vida deportiva atado al Real Madrid. Ingresó en las categorías inferiores con 11 años, formando parte del Alevín A de la temporada 2001/2002, y a partir de entonces fue avanzando al ritmo de equipo por año hasta llegar al Castilla.

Su primera temporada y media en el filial coincidió con el declive de Alejandro Menéndez que, primero por contar con jugadores más veteranos y después por la irregularidad del equipo en general, fue incapaz de obtener el rendimiento óptimo de un defensa joven pero que apuntaba maneras. Fue precisamente durante este último annus horribilis del técnico, luchando contra la adversidad en forma de malos resultados, desconfianza y una gestión caótica de la plantilla, cuando verdaderamente empezamos a divisar los mimbres del Nacho que vemos ahora: la última barrera entre el rival y la portería, nadando contracorriente para mantener a flote una defensa que hacía aguas sin base ni estructura fijas.

La llegada de Toril al Castilla supuso el punto de inflexión. Viejos conocidos tras coincidir en su paso por el Real Madrid C en la 2008/2009, una de las primeras medidas del técnico fue apuntalar la defensa sobre la figura del central. Con un equipo y mentalidad renovados a su espalda, regularidad y la confianza plena del entrenador, Nacho se hizo con los galones y se convirtió en el auténtico pilar de la zaga.

Sus buenas actuaciones en el Castilla le han granjeado la atención de Mourinho, que siempre ha contado con él en pretemporada, y ha sido de los canteranos con más minutos en el Real Madrid bajo los mandos del técnico portugués (entre ellos su sonado debut como titular en Mestalla, donde jugó el partido completo, y los 45’ en el Bernabéu la jornada siguiente ante el Zaragoza).

Al margen del Real Madrid, tiene también una larga carrera en las categorías inferiores de la Selección Española. Internacional desde la sub-15 hasta la sub-21, formó parte del equipo sub-17 que se proclamó Campeón de Europa en Bélgica y Subcampeón del Mundo en Corea del Sur en 2007.

El capo de la defensa

Completo, eficaz, equilibrado. Maduro, con cabeza, líder. Éstas son algunas de las características que hacen de Nacho Fernández un defensa de garantías.

Físicamente se trata de un jugador compacto, resistente. Contundente y seguro de sí mismo pero, por lo general, limpio. No es un defensa que base su juego en el cuerpo a cuerpo, ni que se apoye especialmente sobre un físico imponente para ganarle la partida al rival; pero tampoco rehúye el contacto, y lo mantiene en la recámara como un recurso extra a la hora de guardar su plaza. Si bien es cierto que se le suele achacar una falta de altura para su demarcación –su 1.80 de estatura parece quedar muy lejos de la actual tendencia al central enorme, más cercano a los 2.00-, es una circunstancia que ha aprendido a compensar por otros medios y no afecta demasiado a su juego aéreo.

Y es que estamos ante un defensa que depende, sobre todo, de su colocación y anticipación. Su capacidad para leer la jugada le permite elegir el mejor sitio desde donde partir a interceptar al rival, detectar el hueco a la espalda del compañero para hacer la cobertura pertinente, medir la carrera y la entrada abajo al tackle, o esperar el momento idóneo que le dé ventaja en el salto para imponerse por arriba. Así, detrás del “omnipresente Nacho” hay una atención y observación constantes; una tensión que se mantiene tanto cuando el equipo sufre y se cierra sobre su portería, como cuando el partido es cómodo y los centrales se pasean cerca de la línea divisoria.

Otro de sus puntos fuertes es su velocidad. Se trata de un jugador ágil y equilibrado, con una gran arrancada; absento de la típica pesadez y tosquedad que a veces achaca a los centrales. Esto le permite cubrir zonas muy grandes de campo, ganar terreno con facilidad y aparecer en carrera para corregir errores tanto suyos como de sus compañeros. Unido a su seguridad al corte, le convierte en la primera opción para cubrir la retaguardia del equipo en las jugadas de estrategia a favor, siempre atento para evitar la contra.

Veloz sobre el tapiz y veloz de pensamiento, Nacho es un defensa que no se complica, que busca la sencillez y la lógica en el trato del balón. Rápido en la toma de decisiones, su juego tiende a ser fluido y un punto elegante, enlazando una fase con otra sin costuras. Apoyándose en una salida primordial de balón fácil hacia el mediocentro o el lateral y una secundaria que busca el desmarque del atacante raso y en profundidad.

Esta temporada 2012/2013 será su segunda campaña como capitán del filial, aunque ya presumía de galones en la zaga y el equipo mucho antes. El central es el portavoz del entrenador en su mitad del campo, y es quien recibe y reparte instrucciones, quien muchas veces corrige su propia posición y la de los suyos. Auténtico general de la defensa, tira de la línea hacia arriba y marca el fuera de juego, compactando al equipo y buscando que no se parta. Cabeza fría e ideas claras, es una presencia sólida que apuntala el conjunto desde atrás, que confía en sí mismo e inspira confianza al resto.

Tres jugadores en uno

Características generales aparte, la gran baza de Nacho es su polivalencia: no sólo es un jugador muy interesante, si no que además lo es en varias demarcaciones.

Aunque su posición preferida y en la que destaca es como central, también demuestra un buen rendimiento en ambos laterales. Esto le permite ocupar cualquiera de los cuatro puestos de la zaga, lo que le convierte en un defensa comodín y un recurso positivo para cualquier equipo.

Dentro del Castilla -donde es central titularísimo y no suele jugar en banda salvo problemas de plantilla-, su seguridad hace que sea la primera opción para compensar un lateral débil. Ya sea por deficiencias defensivas del compañero o porque el rival presente una amenaza suficiente por ese flanco como para precisar refuerzo, Toril recurre a situar al central en la izquierda o derecha para apoyar y apuntalar esa zona.

Cuando juega de lateral –en ambas bandas. Es diestro, pero no tiene problemas a pierna cambiada- mantiene sus cualidades de velocidad, anticipación y trabajo, pero muestra carencias en otros aspectos. Si bien es capaz de firmar actuaciones correctas en banda, no presenta la misma brillantez que en el centro de la zaga precisamente porque está acostumbrado a jugar por el centro. Desde el lateral tiende hacia dentro, zona conocida y con más espacio para maniobrar donde se siente más seguro, por lo que cualquier rival que juegue pegado a la línea puede encontrar su marca descuidada. Errores debidos a la costumbre que, junto con el despliegue atacante, se pueden entrenar y pulir con tiempo y kilómetros.

Más lejana queda la posibilidad de jugar de mediocentro, aunque tampoco sería nueva. Su buen toque de balón le ha llevado a ocupar en algunas ocasiones la posición de pivote defensivo, si bien está más cómodo en la defensa y queda más como un recurso de emergencia que una opción habitual.

Mirando hacia adelante

En cuanto al futuro, la consigna es simple: toca mirar hacia adelante. Por calidad, experiencia y mentalidad, Nacho está preparado para dar el salto a Primera División. Nos encontramos ante un jugador ya maduro, que ha completado su formación y que muestra regularmente un nivel que pide a gritos ese último paso.

Las últimas noticias indican que podrá intentarlo en el propio Real Madrid, aunque de todos es sabido que es complicado dar entrada a un canterano en el primer equipo. La historia –Mourinho sólo le ha puesto una vez de central- y el estado actual de la plantilla –Carvalho sigue en el club, salida a última hora de Lass- auguran que su futuro pasa por jugar en banda, como suplente en ese lateral derecho que tantos quebraderos de cabeza está dando. Así, deberá seguir trabajando en mejorar su rendimiento táctico de lateral y su polivalencia, esperando que Mourinho le dé la alternativa.

Mientras, todo lo que juegue en Segunda con el Castilla sumará en experiencia, y cualquier participación con el Real Madrid supondrá una nueva oportunidad de enfrentarse al reto de hacerse un hueco en el mejor equipo del mundo.

Imágenes: Daylife.com, Realmadrid.com

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